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La Tierra Como Valor Social

Presentación

Podemos preguntarnos qué relación existe entre el bien común y el actual conflicto de tierras, dado por la puja entre el denominado apoderamiento de las tierras y las tomas efectivas de tierras. Estas dos nuevas tensiones atraviesan América Latina y el Caribe, entendemos que se las debe analizar juntas, porque ambas hacen referencia a la “propiedad privada” avasallada, y es allí que la dimensión del bien común siempre presente, poco reconocido y, continuamente subrayado por el papa Francisco, abre nuevos horizontes.

Acaparamiento de tierras

En primer lugar, presentaremos qué se considera hoy por acaparamiento de tierras: el land grabbing o acaparamiento de tierra es la compra o arrendamiento de suelos fértiles en países pobres (empobrecidos) por parte de países ricos (enriquecidos) que cultivan alimentos más allá de sus fronteras para asegurar la soberanía alimentaria de sus ciudadanos y de inversores para especular con los alimentos[1]. Las distintas plataformas y colectivos latinoamericanos de campesinos conciben el acaparamiento[2] como las compras masivas o arrendamiento de grandes superficies de terreno en países del sur, donde la característica principal es que los gobiernos que tienen problemas de inseguridad alimentaria, llegan a arrebatar tierras agrícolas fuera de su país para producir alimentos. Se desplaza entonces la producción de alimentos a otros países, donde las ventajas de las condiciones económicas, sociales y político-jurídicas resultan muy atractivas. En la mayoría de casos los inversionistas que compran masivamente tierras, llegan al país con las semillas, maquinaria, insumos, mano de obra, aprovechan el agua, la tierra y posteriormente embarcan la producción a sus países de origen o al mercado global.

Las investigaciones constatan que de todo este proceso se han beneficiado especuladores financieros, fondos de pensión y las grandes empresas alimentarias quienes presionan el precio de los alimentos en el mundo ocasionando una especulación alimentaria y una “burbuja” en los precios de la tierra[3].

Hasta aquí, cómo se puede definir, cuáles son sus motivaciones, cómo funciona el acaparamiento y cuáles son sus logros. Ahora analizaremos cuáles son sus deudas pendientes: el acaparamiento, también viene de la mano y ha traído el desplazamiento de las comunidades y poblaciones. Un caso emblemático es el de Colombia que ejercitó el desplazamiento a través de las cuatro fuerzas operantes en su territorio: la guerrilla, el narcotráfico, los paramilitares y los militares. Debemos decir que la migración forzada fue por causa de estos cuatro protagonistas, pero el aprovechamiento del desplazamiento por parte de las grandes empresas multinacionales e internacionales ha sido posterior. Es importante señalar que el despojo lleva el nombre social y financiero de las grandes represas hidroeléctricas y del agronegocio, que no es otra cosa que una nueva colonización agrícola, a través del despojo de tierras, que supone el despojo de las culturas, las raíces, el despojo antropológico, el despojo del cuidado del medio ambiente y todo lo que esto ocasiona.  De los usos imperativos y de los casos de despojo podemos decir, entonces, ¿quiénes son los que actúan? Particularmente, las multinacionales de Europa, de Estados Unidos y también, algunas grandes multinacionales latinoamericanas[4].

Toma de tierras

En segundo lugar, abordaremos el tema de la toma de tierras en América Latina y el Caribe. Quisiera, en este momento, decir que hay brisas de esperanza que se están realizando en distintos puntos de América Latina en una sostenida marcha hacia y desde el campo. Brisas de esperanza de la conciencia creciente del campesinado latinoamericano, de sus propios derechos. Conciencia que en las últimas décadas ha crecido favorecida, lógicamente, por el accionar de los movimientos sociales y populares; además, digamos por las mismas injusticias que sufren; y por el consecuente mensaje del papa Francisco cuando pone el acento en una dignidad posible a partir del íntegro ejercicio del derecho de las tres “T”: tierra, techo y trabajo[5]. El campesinado ha dicho basta, ante la necesidad urgente de ejercer sus derechos. A partir de allí, surgen procesos de leyes, de mediaciones y de negociaciones de regreso al campo; sea por tomas directas de propiedades fiscales o sin uso, sea por apropiación a partir de propuestas legislativas o judiciales.

En el distinto tipo de apropiación de los terrenos, podemos preguntarnos: ¿se trata de tomas justificadas?

Desde la cosmovisión cristiana el énfasis se pone en el derecho sagrado de la tierra por encima del derecho positivo. Como evidencian los documentos del Magisterio Pontificio, la tierra es bien común, cada vez más crece la conciencia y el reconocimiento de la tierra como bien común para todos, como garantía universal de la dignidad humana.

La tierra como valor social sin posibilidad de especulación, se considera valor social de la tierra como justicia, como justicia estructural, como concepción de bien común comprendiendo lo económico, lo social, lo político, lo cultural, lo antropológico y también lo religioso como decíamos al inicio de este análisis, también pensando en las comunidades originarias ancestrales. Cuando decimos lo religioso es en el sentido más amplio y profundo que podemos concebirlo.

La tierra de todos: ¿derecho en evolución?

Hoy, la toma de tierras es un tema muy serio, muy profundo que lleva a su vez a poder desenmascarar la injusticia estructural que existe, en la cual muchas veces la sociedad considera la toma de tierras como un abuso que atenta contra la propiedad privada. Sin dudas, múltiples son las formas de realizarla, algunas imperativas y forzadas; otras se realizan en negociaciones con el Estado o con privados y, otras por el mejor método que es la legalidad.  Desconociendo así la injusticia estructural que supone el acaparamiento, el desplazamiento y el despojo de las tierras; un verdadero atentado en contra de la propiedad de aquel campesino que la habita[6], de aquel indígena que la habita y que tiene allí sus ancestros, de aquel afrodescendiente que tiene allí sus raíces, su vida cultural, su vida realizada en esos territorios.

Consideramos muy importante el crecer de la conciencia, ya que no podemos tratar el tema de toma de tierras desde un único punto de vista; o sea, la falta de respeto a la propiedad privada por parte de algunos, sino que tenemos que concebirla en su totalidad. También es falta de respeto de la propiedad privada, el acaparamiento de las tierras de los campesinos y de los sectores más afectados y vulnerables por precios irrisorios o por la presión a una producción predestinada. Debemos tener el coraje de considerar que en muchos momentos la propiedad privada como tal, irrespeta el bien común, a las comunidades sociales y a las personas.

Los constantes obstáculos a la actuación de la justicia en la utilización de tierras, vienen del sector particularmente político que suele tener una fuerte complicidad con el mundo de las multinacionales y las finanzas. La informalidad jurídica se da en muchos países que han concedido tierras y no han otorgado títulos, ningún elemento jurídico; por lo tanto, es inválido ese otorgamiento y la migración por motivos forzados no ha sido reivindicada con un proceso jurídico debido.

Nos alegran las brisas de esperanza, como decía al principio de este artículo, por la gran movilización que se ha producido, también, a partir de esa propuesta que es Laudato Si, que evidentemente ha abierto el gran y conflictivo tema de tierras al valor de la creación, del bien común, al valor social de la tierra, al derecho sagrado de la misma[7], una perspectiva inmensa para nuestros pueblos y para que las tierras definitivamente, puedan ser de todos.

[1] Ecologistas en acción, www.ecologistasenacción.org (colectivo de 300 grupos ecologistas).

[2] Nuin, Susana. (2020). En Artículo Revista CLACSO, noviembre.

[3] Alvarez Roa, Paula. (2015). www.semillas.org.co, Colombia, febrero 12.

[4] Cosan, la compañía más grande de Brasil, cuenta con un fondo de inversiones especializado en tierras de cultivo, Radar Propriedades, que compra tierra agrícola brasileña a nombre de clientes tales como la Teachers’ Insurance and Annuity Association-College Retirement Equities Fund [un fondo de inversiones de retiro y seguridad del profesorado] en Estados Unidos. El grupo Louis Dreyfus, una de las multinacionales más grandes del mundo en el comercio de granos, cuenta con un fondo semejante.

[5]2016: “Las ‘3-T’, ese grito de ustedes que hago mío, (…) un proyecto-puente de los pueblos frente al proyecto-muro del dinero”.

2015: “Quisiera volver a unir mi voz a la de ustedes: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas.

2014: “(…) Algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo.

[6]Papa Francisco a los Movimientos Populares  en 2014: “Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la deforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal”.

[7]Papa Francisco, Encuentro Movimientos Populares 2014:  Son drechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la Doctrina Social de la Iglesia”.