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Resiliencia, resistencia y esperanza

Más sombras que luces.

La historia de la humanidad tiene luces y sombras, seguramente los signos de los tiempos actuales no son una excepción de la evidente necesidad de luces que vivimos, necesitamos luces que iluminen el discernimiento justo, misericordioso y amoroso que debería tener la humanidad para redireccionar su caminar.

Los recientes conflictos violentos entre Irán e Israel, sumados a la guerra entre Rusia y Ucrania y a otras disputas bélicas en diferentes partes del planeta,[1] que dan paso a mayores especulaciones de una posible tercera guerra mundial, provocan el doloroso clamor de millones de víctimas que se unen a las sombras de la historia de la humanidad.

¿No fueron suficientes las muertes de millones de seres humanos para que la humanidad aprendiera a resolver sus conflictos de manera pacífica? Es la pregunta que nos hacemos, más sabiendo que la humanidad ha desarrollado mecanismos óptimos de comunicación, negociaciones y diálogo, sin embargo, los intereses egoístas, el ejercicio de poder autoreferencial, poder patriarcal, violento y negador de la afirmación de la dignidad de la vida no dialoga, no escucha y anula.

En esta situación crítica, como en otras de la historia de la humanidad, el Pueblo de Dios que camina en medio de estas realidades es interpelado por los signos de los tiempos para visibilizar, a través del testimonio, la presencia de la Ruah, el Espíritu renovador, transformador y vivificador que da sentido a la historia y la conduce hacia la realización de las promesas de Dios.

Mujeres, luces de resiliencia y esperanza.

La historia de la salvación está caracterizada también por la resiliencia y la esperanza que accionan articuladas y se ofrecen como respuestas a las realidades de adversidad, estas respuestas encuentran su raíz en la fe, como acto humano consciente de afirmación y relación libre con Dios.

En la historia de la humanidad encontramos a mujeres y hombres con vidas ejemplares porque lograron superar situaciones difíciles sobre la base de la fortaleza que ofrece la fe, estos testimonios promueven la esperanza como un acto de resistencia y resiliencia que le permite, al sujeto que se afirma en la fe, perseverar y confiar en las promesas divinas, especialmente en momentos de sufrimiento, oscuridad y tribulación.

En la Biblia encontramos numerosas historias y personajes que manifestaron resiliencia ante la adversidad, esta actitud se fundamenta en la fe, como afirmación de una certeza y confianza en la fidelidad de Dios. Para alimentar los procesos que fortalecen la voz de las mujeres como testimonios de la salvación, mencionamos algunos ejemplos bíblicos.

La historia de Rut que al quedar viuda decide permanecer con Noemi, su suegra, en lugar de regresar a su tierra: “Adonde tú fueres, yo iré; y donde tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios” (Rut 1, 16), expresando de esta manera la fidelidad y confianza, su solidaridad y empatia hacia otra mujer.

De igual manera Sara que, confiando en las promesas de Dios, resiste a la tristeza, a la nulidad social y familiar afirmando que lo imposible para los humanos, para Dios es posible; Sara es recordada como una figura de fe, paciencia y esperanza, cuya historia ilustra el poder de Dios para cumplir sus promesas, incluso en circunstancias aparentemente imposibles. (Hebreos 11, 11), Sara es una figura clave en la historia de Abraham y en la formación del pueblo de Israel, representando la fidelidad de Dios y su poder para obrar milagros.

Ana, madre de Samuel, es otro testimonio de confianza en Dios pues acude a Él, en medio de su dolor y necesidad pidiéndole un hijo, su confianza en Dios la sostiene y le permite resistencia en la adversidad con la certeza de que Dios responderá sus súplicas.

Destacamos de Jocabed, madre de Moisés, Aarón y Miriam, la resistencia a las órdenes infanticidas del faraón y consecuente desobediencia que permitió la vida para Moisés y con ello la afirmación de la voluntad de Dios para su pueblo, la salvación del pueblo hebreo reconoce el coraje de Jocabed.

En el Antiguo Testamento también encontramos a Débora que representa la valentía, el liderazgo femenino y la intervención divina por medio de este en favor del pueblo de Israel. Débora es una figura destacada y determinante para la historia de Israel, su accionar está detallado en el Libro de los Jueces (Capítulos 4 y 5), conocida por ser una profetisa, jueza y líder militar de Israel.

En el Nuevo Testamento se presentan mujeres y hombres que también son testimonios de la confianza, de la fidelidad puesta en la voluntad de Dios especialmente en medio de situaciones opuestas. Podemos mencionar a Isabel, prima de María, que, contra toda esperanza humana, recibió respuesta de Dios a su pedido de tener un hijo quien sería enviado por Dios con la misión profética de preparar los caminos para la llegada del Mesías (Lucas 1, 15s).

La figura de María, elegida por Dios para ser la madre de Jesucristo, es el testimonio pleno de la voluntad humana que decide libremente aceptar la voluntad divina confiando absolutamente en esta, la fe alimenta su resiliencia y la esperanza es fruto de esta certeza. En María Magdalena vemos a la mujer que fue discípula y apóstol que se mantuvo firme a lado de su Maestro, su fidelidad manifiesta resistencia, resiliencia y esperanza.

Esperanza en tiempos de adversidad.

Hay muchos otros ejemplos de resistencia y esperanza en la Biblia, estos testimonios, a pesar de enfrentar pruebas y sufrimientos, encontraron fuerza en su fe, perseveraron y superaron todo obstáculo. La fe se presenta como el motor de la resiliencia, como un elemento fundamental para desarrollarla y permitiendo a las personas confiar en el amor y la protección de Dios en medio de cualquier adversidad.

En este entendido, la esperanza en la promesa de Dios alimenta la comprensión de la historia como una construcción con sentido existencial para el ser humano, la vida se desarrolla, entonces, como una decisión consciente de colaborar en el proyecto de salvación de Dios, la promesa de vida en abundancia que Jesús nos ofrece es, de esta manera, una realidad escatológica.

La incertidumbre y la desconfianza son características que tienen las nuevas generaciones y que son alimentadas por las realidades que generan dolor, tristeza y muerte. Algunos de los testimonios de mujeres en la Biblia nos animan a mantener la esperanza y a confiar en la voluntad de Dios que escucha el clamor de la humanidad y no es ciego al sufrimiento de esta, tampoco tarda en responder amorosamente, con justicia y misericordia.

La Iglesia tiene la misión de testimoniar, como las mujeres y los hombres del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, la confianza profética, la certeza activa, a través de la coherencia evangélica en su misión. El mensaje cristiano es un mensaje de resiliencia y esperanza basado en la fe en Dios, en la confianza en su fidelidad, su justicia, su amor y misericordia.

[1] Según la Geneva Academy y el Portal en Línea sobre el Estado de Derecho en Conflictos Armados (RULAC) existen más de 110 conflictos armados (catalogados así por el derecho internacional humanitario). Los medios de comunicación visibilizan más a algunos de estos conflictos mientras que otros reciben menos atención.